lunes, 22 de septiembre de 2008

En camino a nuestro destino

Estando ya todos en el bus, nos organizamos en cuanto a los asientos que teníamos disponibles. Eramos dueños de casi todo el segundo piso, habíamos partido a las 11:50 y de lo que menos pensabamos era en el dormir. El ambiente era activo y grato, todos conversando y parándonos de vez en cuando para movilizarnos por el pasillo. De ahi pasamos a los juegos y a las risas, pero desgraciadamente no eramos los únicos pasajeros ya que había gente ( de la que ni me percaté) que venía al lado de nosotros y que empezaron a reclamarle al auciliar del ruido que hacíamos, que querían dormir, tenían que trabajar al día siguiente... y todo eso que en el momento ni nos preocupó.

Pasaban las horas y el ambiente era mas tranquilo ( varios estaban ya dormidos) ya que era una hora prudente para que descansaran esas pobres personas ( 4:00 a.m.) . Yo ya iba por ese mismo camino, pero me daba cuenta de que a mi compañero de ventana, Catrián no le daba ni sueño, iba de lo mas bien escuchando música. He aquí el comienzo de las aventuras del legendario Carlos Turbina, del cual sus proezas iban a ser recordadas mas adelante.

En lo general el bus estaba de lo mas cómodo, era semi-cama, pero igual tuvo sus problemas, ya que al Mito con la Pauly, se les estaba pasando el agua... O.o Por dónde??? Con mi estado de semiinconsciencia no logré fijarme, pero creo que fue por las lucecitas típicas que tienen arriba de los asientos los buses. Y de ahi sucumbí derrotado ante el sueño y no se que pasó después.

No hay comentarios: